lunes, 9 de septiembre de 2013

La intelectualidad


Hay mujeres a las que les sienta de maravilla el rollito intelectual. Les da ese punto sexi sin ser intensas, ese tono grávido y femenino, atildado siempre por la sensación de saberse elevadas. Lo saben. Lo son. Ellas, tan elevadas en su superioridad vital.



Son elevadas estas intelectuales, sí, y nunca hablan de ropa pero se gastan un dineral. Jamás llevan poliéster y les encanta ir de negro y de marrón. A veces llevan gafas, el pelo siempre largo y casi siempre liso.

Nunca llevan flores ni florecitas. Y si las llevan, vintage.

Tampoco llevan sujetador porque su intelecto no necesita sostenes.



Hablan poco, pero cuando lo hacen jamás de un tema trivial. En las conversaciones, miran directamente a los ojos casi tan bien como Mia (ay, esa Oona Chaplin!) y por las noches se quedan dormidas leyendo cartas de amor... entre Heidegger y Hannah Arendt.




Parecen ser tolerantes con los demás, pero es mentira. Nunca pondrán los ojos en blanco cuando oyen hablar de la 'chiclit' o 'literatura femenina' o cómo mierda se llame eso. Harán como que te respetan, pero no. Desprecian tu inferioridad. Y la mía. Hacen como que te aguantan pero en realidad vomitarían sobre ti porque para ellas no hay más literatura femenina más allá de Alice Munro.

Ellas son listas y guapas y hasta seguro que follan mejor que tú. Y que yo. Saben leer y beber vino tinto cuando a ti te gusta el blanco, tan vulgar, tan 'mainstream', tan puaj.




Saben pintarse las uñas y hacer como si no las llevaran pintadas.

Y tienen tres carreras, saben tocar el piano y el violín y hablan cinco idiomas y encima, joder, aún no han cumplido los 30 y nunca se les encrespa el pelo.

Bah, a mí me encanta el rollito postureo intelectual y a veces lo intento pero a la que me descuido se me va el personaje y adiós, vuelvo a ser tan mortal como una camiseta de Zara.

Pero está genial que aún queden intelectuales, aunque solo sea por postureo! Como dice Javier Marías, el mundo se está bastardeando y volviéndose retrasado a un ritmo espantoso y encima nos jactamos de ello. Ese mensaje terrible de 'cuanto más lerdos, mejor'.





Pues eso... que vale, que ahora todas las guayonas llevan las Arizona negras de Birkenstock y que yo llevo todo el verano atándome las camisas en el ombligo como si estuviera en 1993 y llevando camisetas y vestidos de tirante fino y que viva el otoño y su cálida intelectualidad.



Ah, sí, que queríais un post de potingues. Pues nada, que ahora uso esto para el pelo. Muy fuerte, lo sé, pero me va genial. No más lágrimas.

Besos a todas

Lula P.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Alabado sea el Señor!!! Al fin has publicado....me tenías preocupada y todo. Volveré a leer el post con más atención a ver si se me ocurre algún comentario a la altura. Bienvenida!


Beatriz Farjas dijo...

Sin palabras, impresionante post, te diria algo mas pensando pero esq no soy intelectual y encima rubia, guapa o eso me dicen, pero rubia y sin carreras, osea que fijate tu. jajaja ;-)
Besossss

www.preppyandpretty.com

Anónimo dijo...

Cuanta razón! Últimamente nos tomamos todo a la ligera y nos reímos de todo. La frivolidad parece que es la única alternativa que tenemos ante esta tristeza generaliza. Un ejemplo, el discurso de la Botella y todos los chiste que ha generado. Tenemos que ser críticos y enfadarnos. No ser lerdos, no tomarnos por lerdos, no hacernos los tontos. Yo también revindico un otoño más intelectual, en lo ético y lo estético.


Marta

María dijo...

OH DIOS MIO!!! HAS VUELTO!!!

Te he echado TANTO de menos!!! No tienes ni idea de cuánto!!

Yo siempre he querido ser una intelectual, pero no me sale. Porque yo no estoy hecha para eso. Se me encrespa el pelo y me despeino mal -no como ellas-, y cuando se me descascarilla el esmalte de uñas me lo miro todo el rato. Además bebo cerveza y grito mucho y leo porque me apetece y lo que me apetece, y me sobran 7 kilos.

No valgo, ya digo, pero me molaría valer.

ester dijo...

uy, luralai, en quién estarás tú pensando como arquetipo de LA intelectual...
pues que sepas que para mí tú lo eres, y ya está, punto pelota.
ah! y el problema no es ya sólo serlo una misma, sino tener un entorno que te lo permita, porque te puedes empeñar en ser la arendt, pero a ver de dónde demonios sacas a un Heidegger...
vivan los rizos!
e.

Anónimo dijo...

Ester, tú también eres una intelectual y a ti también se te echa de menos. Como diría Lula, ábrete un blog, coño!

Marta

Anónimo dijo...

Te leí esta mañana a las seis y media y no se me ocurría nada que comentar... Ahora cerca de las cuatro de la tarde, tampoco.
Sólo que me encanta que hayas vuelto, te he echado de menos...

Paca

ester dijo...

jajaja, qué va marta, ójala! y yo ya tuve un blog, por el que precisamente recibí un montón de críticas por ser algo frívolo, "parece mentira para ti, ester..."
porque sí, yo iba para intelectual, pero no de las guayonis, sino de las mal peinadas y peor calzadas, tú me entiendes, lula...
beso!
e.

Anónimo dijo...

yo no soy intelectual, pero me gustaria, uno de mis sueños es ser invisible para poder pegarme a la gente que de verdad me interesa
( vivos Almudena Grandes y Perez Reverte y muertos.. puff Chavela, Dali, Gala, Bretón, Buñuel, el Ché...) y sentarme a su lado y escucharlos hablar y con eso seria mega feliz.
Que bien que hayas vuelto Lula, tu no sabes la falta que nos haces...

Lula P. dijo...

Hola!

Paca me ha llegado al corazón eso de que me leyeras a las seis y media de la mañana. Eso es casi amor ;P

Me encanta que me echéis de menos, os lo digo ya.

Nadie va a decir nada de las Arizona?
Holaaaaa...

Lula P. dijo...

Ester, abre un blog ya, coño!

Lula P. dijo...

POr cierto, creo que la frivolidad no está reñida con la intelectualidad. Todo el mundo tiene derecho a frivolizar, es bueno para la salud y para el cutis y favorece el tránsito intestinal... Otra cosa son las intensas, esas no son intelectualas, son intensas y eso es lo peor.

ester dijo...

yo te digo que le regalé unas a mi hermano, que viste fatal porque se la toca mucho el tema pero pensé que era una manera de que fuese medio digno y cómodo... y ahora me arrepiento de haberme gastado la pasta en él y no en mí, cuando veo a la divina que nos sacas... mmm... aunque no, en mí no quedaría igual ni de coña...
e.

Anónimo dijo...

Ester, mi marido las lleva siempre. Las primeras se las compré hace ocho años en Verona y las llevó hasta que se le cayeron a trozos (literal). Este año le he vuelto a comprar otras iguales (arizona negras)... y poco después de comprárselas empecé a ver que las llevaban las guayonas y, claro, dudé.

A mí, mi marido me encanta con las Arizona porque le pegan mucho (y poruqe lo amo y me gusta siempre), pero en otro tipo de hombre no las veo. Fijo que tu hermano está cojonudo con ellas, gran regalo.

Yo tenía unas iguales que no eran birkenstock en color camel cuando tenía 16 años y no me las quitaba. Ahora me pasa como a ti, que no me veo... pero quién sabe... un par de días más y ya verás ;P

Yo tengo las Gizeh en color natural desde hace 9 años y aún me las pongo mucho. De hecho, no puedo viajar con otras. Y duran y duran...

Beso!

Lula P.

Beso!

Elisa dijo...

Aleluya!!!
Estaba de la rubia hasta el moño!

Las intelectuales me acobardan, y me pasa como a vosotras, intento parecerlo pero me sale la vena chunga rapidamente.

Tema Arizona: estoy traumatizada con ese tipo de sansalias. Aqui, se ven muchisimo, pero no de la calle sino de las casas y son siempre llevadas con calcetines. Me explico, las Birkenstock Arizona o imitaciones (que hay a miles) son las zapatillas de andar por casa de los alemanotes.
Una de las costumbres alenanas que mas me impactaron al principio fue que siempre se ddescalzan para entrar en casas ajenas, donde se quedan en calcetines o reciben unas arizona, o simiar.
Otra tradicion es poner estanterias de zapatos en los ddescansillos, de manera que de la que subes ves un surtido de zapatos sucios en cada piso.
Usease....paso de las chungozapatillas mogollon.

Kuss y gracias por volver :-) se te echaba un monton de menos.

Mónica B dijo...

Estoy encantada de que por fin hayas actualizado. Estaba harta de las rubias caras.

Las mujeres y los hombres intelectuales (o con pose de intelectual) son tan interesantes, tan guays y tan de todo, que me provocan sentimientos encontrados: por un lado quiero ser como ellas/os y estar con ellas/os; por otro lado me resulta algo impostado por lo irreal que parece.

Creo que yo soy más bien listilla a ratos. Pero, eso sí, con el pelo liso siempre (¡¡vivan las GHD!!.

Anónimo dijo...

Pues si lo que te pone es ser intelectual, me parece muy bien.
Personalmente, el marrón no me favorece en absoluto.
Y no puedo con el pelo planchado; no sé, me pasa como con los bikinis con aros (tú estás fatal, pero ya ves que no eres la única).
N.